Scared
Alecto comenzó a acercarse a mí, con paso lento y decidido mientras veía como sus colmillos comenzaban a surgir pausadamente. Sus ojos, cada vez más tenebrosos, relucían bajo sus largas pestañas. Tenía hambre, sed de sangre. Dí un paso hacia atrás instintivamente, llegando a sentir la adrenalina recorrer mis venas. Era Alecto quien ahora estaba frente a mí, pero no se parecía en nada a la diplomática y amable mujer que había conocido hacía algunos meses atrás.
-¿Qué sientes exactamente?-preguntó, su voz sisiante y seductora.

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