miércoles, 18 de diciembre de 2013

He vuelto a sonreir


He vuelto a sonreir
Han pasado varios meses sin una sonrisa curvando mis labios, y puedo asegurar que hasta yo notaba el cambio.
Hoy cuando te he visto, allí, frágil y con los ojos llorosos, he vuelto a sonreir. Y luego te abracé, porque sabía que eso era lo que necesitabas, en cambio, ¿tú sabías que era lo que yo necesitaba? Estoy seguro de que sí, pues tú me has llamado para que fuera a tu encuentro, y me tomaste en cuenta cuando decidiste que debías contarle tus sentimientos a alguien, y eso me hizo feliz. Porque siempre fui feliz contigo, y ahora soy feliz también sabiendo que luego de nuestro encuentro tú sonreíste. 

Siempre fui bueno consolando a los personas, y de seguro eso fue lo que te hizo hacer esa llamada, pero prefiero mentirme creyendo que querías que estiviera contigo.
Porque a pesar de todo lo que pasamos, y del tiempo de sufrimiento que nos causamos, hoy he vuelto a sonreir

lunes, 16 de diciembre de 2013

En enfado de Bella


El enfado de Bella


En un balcón de una elegante mansión a las afueras de Londres se encontraba una muchacha, con largos cabellos negros y párpados gruesos, que, a pesar de ser muy joven, parecía mayor frente a el reflejo blanquecino de la nieve y el contraste de sus oscuros ojos. Hacía horas que estaba allí, en la misma posición, pensando en un tema que rondaba por su cabeza desde tempranas horas a la mañana.
Se había despertado de buen humor –o lo que cabía entre su actitud desdeñosa y glacial-, y a lo largo del transcurso del día, los acontecimientos la habían llevado a una índole claramente insoportable. Faltaban un par de horas para anochecer, y esperaba que pasaran rápido.
-Bella, por favor…- había susurrado su hermana Andrómeda antes de retirarse por la puerta de su casa con las valijas en mano, y aún así, no tenía intenciones de entenderla. No quería llegar a comprender que había llevado a una Black a traicionar a su familia, porque no podía ser “amor verdadero” como Andrómeda lo había llamado. Esa cosa no existía para Bellatrix Black. No se podía vivir del amor, ni comer, ni hacer dinero de él.
Allí, mirando por el balcón de su antigua habitación, en la ahora actual mansión de sus padres y su hermana más pequeña, se preguntó si ella amaba de verdad a Rodolphus, dándose la respuesta más valida que podía ocupar su mente en ese momento: no le importaba en absoluto. Él era su futuro marido porque su familia así lo había decidido y porque su unión era conveniente por ambas partes. Se podía dar lujos que su queridísima hermana Andrómeda ya no podía por haberse fugado con un maldito pobretón, pero ese claramente ya no era su problema. Aún así algo de toda esa situación le molestaba.
Le fastidiaba. Le hervía la sangre pensar en semejante deshonra.
Golpeó la barandilla del balcón con un puño cuando su hermana menor apareció, con una mueca extraña marcada en el rostro.
-¿Cómo te lo has tomado?- preguntó Narcisa.
-Está bien. –musitó fríamente Bellatrix. No quería hablar en esos momentos, menos aún con su poco casual hermanita.
-¿Esta bien? Nuestra hermana nos ha traicionado Bella, quizás aún no lo has entendido.
-Soy mayor que tú, por ende más inteligente, es obvio que comprendo lo que está sucediendo. Pero no me importa. –Hizo una pausa- ¿¡Hermana dices!? ¡A partir de ahora no es nada mío!- exclamó, y se apartó del balcón hacía un espejo cercano. -¡Ella decidió a ese asqueroso impuro antes que a su propia familia! ¡Yo jamás hubiese hecho semejante…!
-¿¡Estas segura, Bella!? ¿¡Por nadie, ni siquiera por el Señor de las Tinieblas!?
Bellatrix hizo una mueca distorsionada pensándoselo mejor, pero volvió a su estado de firmeza, escrutando con la mirada a su hermana, algo fulminante y retadora.
-De acuerdo.- dijo Narcisa tras unos segundos.- Pero no vine a discutir. ¿Me acompañas afuera? Tu prometido también está allí.
Aquél día hacía un frío sobrehumano gracias a la época del año (casi navidad), y Bellatrix se tomó unos minutos en buscar entre sus viejas prendas alguna lo suficientemente abrigada. Miró con desagrado el saco grueso que tenía entre sus manos, pero se lo colocó sobre sus hombros de todas formas sin prestarle demasiada atención a que éste resaltaba sus rasgos duros.
Antes de salir de la habitación, repasó nuevamente el tema de Andrómeda en su mente. ¿Importaba de verdad el lazo que las unía?, ¿o valía más la traición que ésta había cometido al casarse con un inmundo sangre sucia que no era merecedor de nadie del calibre Black?
Andrómeda había traicionado a su familia, a las generaciones y generaciones de sangre puras, a los de su propia casa en Hogwarts, y también a ella misma, a quien le correspondía ser. A partir de ese entonces, esa traidora ya no era su hermana, ni siquiera su conocida. No podía perdonarle aquello y jamás lo haría, ni aunque su vida le costase.
Bellatrix debía verla, a partir de ahora, como a una traidora de sangre, merecedora que cualquier injusticia y maltrato de su parte.

Era su deber, pues su honor sí valía algo para Bellatrix Black, la mayor de –lo que ahora eran- dos hermanas.



La razón de nuestras lágrimas


Creo firmemente que quienes lloran por haber perdido a un novio, lloran más por lo que viene después que por el momento justo. Es decir, es puramente psicológico. Perdiste a una parte de tu rutina, a alguien a quien querías, a alguien por quien sacrificabas valiosas horas de tu vida, alguien por el que preferías pasar tiempo antes que estudiar para una evaluación que significaría tu desgracia o éxito en la escuela, acabas de perder a la persona a la que tanto le diste, y sin embargo ya está. Termino. Todo. Como si jamás hubiese sucedido. 
La realidad es que sí sudecíó y tú seguirás recordando cada uno de esos momentos. Y te comes la cabeza pensando en qué hiciste mal, cual fue el detonante que acabo con esa relación. ¿Fué culpa tuya? Si, lo fue. O al menos eso es lo que crees. 
Porque en tu mente, es tu culpa que el haya decidido irse de tu lado. 
Entonces llega el momento de la depresión porque esa típica de pregunta de por qúe él, también trae otras cuestionantes: ¿por qué todos? ¿por qué esa amiga mía del año anterior que luego me trato de mala persona? ¿por qué mi hermana con la que llevo una pésima relación ¿por qué mi madre, que a pesar de ser su hija no puede perdonarme absolutamente nada al momento de despreciarme?¿Por qué todas esas personas? ¿Habrá algo mal en ?Claro. Lo hay. miles de cosas. Porque soy patética, tengo mal-humores, soy egoísta, narcicista, amarga, antipática, estúpida, repugnante, pesada, fea... o al menos así te sientes...


Y esa creo que son las razones por la que uno sufre cuando ve como una relación se va hacia el desagüe...



Scared

Scared
Alecto comenzó a acercarse a mí, con paso lento y decidido mientras veía como sus colmillos comenzaban a surgir pausadamente. Sus ojos, cada vez más tenebrosos, relucían bajo sus largas pestañas. Tenía hambre, sed de sangre. Dí un paso hacia atrás instintivamente, llegando a sentir la adrenalina recorrer mis venas. Era Alecto quien ahora estaba frente a mí, pero no se parecía en nada a la diplomática y amable mujer que había conocido hacía algunos meses atrás.
Ahora en su lugar había una dama oscura, siniestra y cínica que estaba dispuesta a asesinarme allí mismo.
 -¿Qué sientes exactamente?-preguntó, su voz sisiante y seductora. 
 -Miedo.


domingo, 15 de diciembre de 2013

Capítulo 1


"No hay despedidas más grandes que un regreso."
Cantevill

Leslie POV
Ya debe estar por llegar.me dije a mí misma.
Nunca pensé que su partida me hiriera tanto, ni tampoco que esperara de esa manera su regreso. Y en ese instante me di cuenta de que lo había extrañado más de lo que a mi me hubiese gustado confesar, pues a pesar de mi dureza, mi transparencia había dejado bien en claro cuán emocionada estaba por ver por fin a mi viejo amigo y nada podía taparlo, ni siquiera mi rostro de frialdad.
Me volví a ver al espejo, recorriendo con una fugaz mirada mi ropa: no había cambiado en absoluto mi modo de vestir, y eso seguramente le agradaría. Casi podía verlo vestido con las mismas gorras al reverso y los jeans suelos que usaba cuando tenía diez años, también podía recordar su pelo, tapando la mayor parte de su frente. Sonreí instintivamente antes de bajar las escaleras con prisa y encontrarme debajo a la familia reunida alrededor de la mesa listos para el desayuno.
Bueno, parece que alguien está excesivamente contenta hoy. —canturreó Verónica, mi hermana de dos años menor que casi siempre estaba allí para molestarme.
Hija, no molestes a tu hermana la reprendió mamá con suavidad-. Todos estamos muy contentos de ver a Logan nuevamente.
Yo no. respondió ella tajante. No se si lo recuerdan, pero ese chico me hacía la vida imposible: odiaba verlo aquí todos los días.- recordó.
También a mí me deberías odiar entonces. acoté, alzando una ceja en su dirección.
Bueno, no dije que no lo hiciera. me guiñó el ojo mientras se servía una buena dosis de cereal.
Así era mi relación con mi hermana, y aún de esa manera, no la hubiese cambiado por nada del mundo. Era cierto que fastidiarla era una de las actividades más divertidas con las que ocupábamos nuestras tardes Logan y yo, pero en el fondo, sabía que ella no se molestaba con nosotros realmente, pues al rato Verónica ya volvía a tratarnos como siempre, sin miradas filosas ni insultos de por medio.
¿Y saben a qué hora llega exactamente? inquirió mi madre, mirando a papá por encima del hombro mientras preparaba unos waffles en la cocina.
Larry me dijo que estaría en el aeropuerto a la madrugada, así que supongo que debe de estar en camino. De todas formas viven justo en frente, no es como si nos perdiéramos su llegada...
Él y Larry Lerman, el padre de Logan, trabajaban juntos en una empresa de dentífricos. Mi padre era el gerente general y el de Logan ocupaba el puesto de presidente en la compañía. De hecho gracias a esa relación profesional entre ellos, nosotros, sus hijos, habíamos entablado amistad. Pero lejos de ser una amistad de tipo “debo hablar contigo, pues mi padre quiere un ascenso”, era una totalmente sincera y real, de esas que forjaban para jamás terminar.
Su ida (hacía ya cinco años, con destino a Londres) había finalizado con nuestra amistad “parcialmente”, pues a pesar de que estaba segura que en cuanto lo volviera a ver todo sería como antes, no habíamos tenido demasiado contacto desde entonces, y temía encontrarme con una persona que me viera como una ex-amiga solamente; tenía miedo de haber sido olvidada y de que cuando el regresara ya nada volviera a ser lo mismo.
Pero a medida que ese día se había acercado, mis miedos se habían disipado, pues ni ellos iban a arruinar nuestro reencuentro.
Mi madre colocó un grueso waffle en mi plato, rechinando los cubiertos contra éste por el movimiento brusco y luego, me observó con una sonrisa surcando por sus labios.
Personalmente, me encanta la idea de verlo todos los días por el barrio, era un muchacho excelente y un niño muy maduro y responsable. Recuerdo cuando venía a visitarte e iban juntos al parque a practicar... eso que practicaban.—me comentó mi madre, sin recordar la palabra exacta.
¿Skate? Hace tanto de eso que casi no lo recordaba.
Pero has vuelto a hacerlo después.
Si, es verdad, he vuelto a hacerlo con la pandilla algunas veces más. Pero nunca de la forma que la hacíamos con Logan. Ahora que recuerdo bien, ni bien el se fue del país, cerraron para siempre la pista en la que practicábamos a diario. No han vuelto a abrirla desde entonces.
Una verdadera lástima, era mi favorita.—Verónica se llevó una gran cucharada a la boca.
Tú nunca practicaste skate.—le espeté.
Bueno, no, nunca me gustaron esas cosas estúpidas, pero esa pista tenía dibujada una mandala en el centro. Mis gustos hacia ella eran meramente artísticos. — intentó sonar profesional, logrando una carcajada general en toda la mesa. —¿De qué se ríen? ¡Lo decía en serio!— su voz sonó como una queja, pero por la forma de su boca, se notaba que estaba reteniendo una carcajada.
El timbre sonó, arrancándome un gritito de júbilo mientras me levantaba de mi asiento —casi tropezando con la alfombra debajo de mis pies— y alcanzaba la puerta. La abrí con apuro.
La hermana de Logan estaba parada allí, con los brazos abiertos y su negro cabello perfectamente acomodado sobre su bello rostro. Su presencia había hecho que Logan me hiciera menos falta, pues había que considerar que era obvio su familiaridad: sus rasgos eran similares, tenían la misma mirada profunda y compartían los mimos chistes y lemas.
—¡Lindsay!—exclamé, echándome encima suyo para abrazarla. —¡Por dios, Lindsay! ¿Qué haces aquí?
Pues nada, solo vine a decirte que Logan acaba de llamar hace algunos minutos, está a algunas manzanas de aquí.—suspiró dramáticamente—¡Lo he extrañado tanto en este tiempo! Me ha contado que tiene noticias para darnos. —agregó, emocionada, y me tironeó del brazo, haciéndome caminar por la acera rodeada de flores.
Entonces, un lujoso y flamante BMW rojo sangre estacionó frente a la casa, provocando los “ohh” y “wow” de varias de las personas que pasaban por casualidad. Me quedé mirando boqui-abierta como la puerta se abría y de allí bajaba un hombre vestido con unos elegantes pantalones negros de pinza. No, un hombre no. Era Logan quien bajaba del lado del conductor. Pasmada, hice un paso hacia adelante, llevándome una mano al pecho, creyendo que ya nada podía sorprenderme luego de eso. Parecía todo un hombre adulto entubado en ese traje extremadamente formal y sus anteojos de sol que parecían sacado de El Guardaespaldas. No reconocí a mi amigo en cuanto lo vi, era una persona totalmente nueva. Pero debía reconocer que eso no hacía que mi emoción disminuyera, pues confiaba en que su cambio no afectaría mis planes sobre nuestra amistad.
Del otro lado del asfalto, Lisa (su madre) salió a su encuentro, saltando a sus brazos sin ningún pudor. Supe que ese chico seguía siendo el Logan de siempre cuando ví como rodeaba a su madre con sus brazos, casi sosteniendola con cariño. Luego también se acercó su padre, con quien se saludaron con unas palmadas (como todos los hombres cuando se ven) y luego por fín se acercó a su hermana Lindsay. 
 
Lindsay me apretó la mano antes de que el llegara a nuestro lugar. Pero la solté inmediatamente en cuanto noté que la puerta del lado del acompañante del BMW se abría, dejando ver unas largas y bronceadas piernas de mujer. 
 
La muchacha bajó, llevandose varias miradas sorpendidas por parte de la familia Lerman, pues no esperaban algo así. Volví a concentrarme en Logan y en su mirada perdida en la aquella desconocida para mí y unos segundos más tarde volvió su mirada a su hermana, a quien abrazo antes de que ella pudiera articular palabra. 
 
Uno de los defectos más fuertes de Lindsay era que jamás se podía quedar callada y terminaba metiendo la pata siempre. Por esa razón casi todos evitaban que abriera la boca en situación de riesgo, y se notaba a legüas que eso era lo que hacía su hermano. 
 
Te he extrañado, Lind.—susurró contra su pelo.
Así que esta es mi cuñada.—comenzó la morocha de piernas largas y bronceadas en dirección a Lindsay.—Bueno.... futura cuñada en realidad. —una risita escapó de sus labios. 
 
Debía admitirlo, parecía simpática y se notaba que no fingía para mantener las apariencias. 
 
Familia, ella es Constance D'Oliveyra, mi novia... —explicó Logan, con una sonrisa surcando sus labios y abrazandola por los hombros a la muchacha.
...Y futura esposa...—finalizó Constance.
Oh-mi-dios.

Prólogo {El regreso}



"Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa."
—Proverbio Alemán 


Afuera llovía con fuerza y dentro, el clima era aún más intenso. La densidad y la pesadumbre que reinaba la habitación hacía las cosas más difíciles para el muchacho (un adulto ya) que se encontraba en la habitación sacando diversas pertenencias de los cajones para luego guardarlas en una valija. 
 
Una muchacha con espeso y largo cabello negro irrumpió la habitación, contorneando las caderas y canturreando a medida que se internaba cada vez más. La miró durante algunos segundos interminables y finalmente interrumpió el silencio que se cernía, con voz ronca:
¿Ya has hecho tus maletas? 
 
La muchacha asintió, echándose con pereza sobre la cama cubierta con edredones blancos. Sus tacos repiquetearon contra el suelo de madera.
Por supuesto. Sólo he dejado algunos vestidos afuera por si se me ocurría usarlos en la noche, pero esos tranquilamente puedo ponerlos en uno de los bolsos pequeños.
Había que admitir que Constance era un excelente partido. Debía admitir que esa chica tenía todo para enloquecer a un hombre. Era guapa, graciosa y tenía cierto encanto que la hacía ser bien acogida en cualquier lugar. No había nadie que le dijera que no a Constance, y eso había sido lo que le había gustado de ella desde un principio.
Al chico siempre le habían gustados las mujeres autosuficientes, independientes y seguras de sí mismas, y ella era eso y mucho más. Agregándole a eso una basta experiencia sobre la pasarela y siendo cara de revista, lo cierto es que Constance lo era todo
 
Logan, querido, ¿sucede algo?—preguntó la joven, levantándose y yendo en dirección a su pareja.
Le pasó los brazos con delicadeza por los hombros –a espaldas suyas— y empezó a hacerle masajes en aquella zona, dibujando círculos con sus finos dedos. 
 
La verdad es que estoy un poco tensionado. Mañana debemos partir y no estoy del todo seguro de querer hacerlo.-le confesó.
No deberías preocuparte por eso. Será bonito ir a América, solo viaje una vez allí y fue por trabajo. Además, volverás a casa. 
 
No quiso decírselo, pero ese era el verdadero problema.

El regreso {Logan Lerman}

Tras largos años lejos del país, Logan Lerman regresa a Connecticut, pero las cosas han cambiado para él. Allí, volverá a enocontrarse con su familia, la ciudad que lo vió nacer y sus antiguos amigos, entre los que se encuentra Leslie su antes mejor-amiga que está dispuesta a recuperar, no solo el tiempo perdido, sino además su amistad. 
Pero las cosas no se pondrán fáciles para Leslie West pues el muchacho no ha llegado solo, y una próxima boda junto a nuevos planes de negocios obstaculizará su cometido.

Índice de capítulos
Capítulo 2
Capítulo 3

sábado, 14 de diciembre de 2013

Welcome!

Jevi's Dream
Empecemos desde el principio. Soy Virginia, de Argentina, Buenos Aires. Tengo 15 años. Escribo desde que tengo memoria, y siempre escribo terror, drama, MISTERIO, policiales, en la vida real, aunque esos ecritos nunca se los muestro a nadie. Pero no dejo de lado lo cursi, y también amo lo romántico, por eso suelo colocar un poco de romance a cada historia que hago. Ahora me estoy metiendo más en lo romántico. AMO las sagas Los Juegos del Hambre, Harry Potter, Percy Jackson y las de Anne Rice. The Pretty Reckless son mi pasión, son mi banda favorita de todas y estoy obsesionada con ellos y las peliculas de Tim Burton siempre van a ser mis favoritas. Mis actrices preferidas son y serán siempre Helena B. Carter y Jennifer Lawrence y mis mas grandes platónicos son Logan Lerman, los chicos de BTR y 1D, prefiero musicales antes que peliculas y adoro lo hipster.Edgar Allan Poe y Thomas Hardy son mis modelos a seguir en cuanto a escritura, pero no dejo de lado a los autores cuyas obras mencioné anteriormente. 
 Este blog esta hecho exclusivamente para subir mis proyectos, ideas y fics en generla, en proceso o terminados, reflexiones largas o novelas cortas, etc, etc. . Peace!