lunes, 16 de diciembre de 2013
La razón de nuestras lágrimas
Creo firmemente que quienes lloran por haber perdido a un novio, lloran más por lo que viene después que por el momento justo. Es decir, es puramente psicológico. Perdiste a una parte de tu rutina, a alguien a quien querías, a alguien por quien sacrificabas valiosas horas de tu vida, alguien por el que preferías pasar tiempo antes que estudiar para una evaluación que significaría tu desgracia o éxito en la escuela, acabas de perder a la persona a la que tanto le diste, y sin embargo ya está. Termino. Todo. Como si jamás hubiese sucedido.
La realidad es que sí sudecíó y tú seguirás recordando cada uno de esos momentos. Y te comes la cabeza pensando en qué hiciste mal, cual fue el detonante que acabo con esa relación. ¿Fué culpa tuya? Si, lo fue. O al menos eso es lo que crees.
Porque en tu mente, es tu culpa que el haya decidido irse de tu lado.
Entonces llega el momento de la depresión porque esa típica de pregunta de por qúe él, también trae otras cuestionantes: ¿por qué todos? ¿por qué esa amiga mía del año anterior que luego me trato de mala persona? ¿por qué mi hermana con la que llevo una pésima relación ¿por qué mi madre, que a pesar de ser su hija no puede perdonarme absolutamente nada al momento de despreciarme?¿Por qué todas esas personas? ¿Habrá algo mal en mí?Claro. Lo hay. miles de cosas. Porque soy patética, tengo mal-humores, soy egoísta, narcicista, amarga, antipática, estúpida, repugnante, pesada, fea... o al menos así te sientes...
Y esa creo que son las razones por la que uno sufre cuando ve como una relación se va hacia el desagüe...
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