domingo, 15 de diciembre de 2013

Capítulo 1


"No hay despedidas más grandes que un regreso."
Cantevill

Leslie POV
Ya debe estar por llegar.me dije a mí misma.
Nunca pensé que su partida me hiriera tanto, ni tampoco que esperara de esa manera su regreso. Y en ese instante me di cuenta de que lo había extrañado más de lo que a mi me hubiese gustado confesar, pues a pesar de mi dureza, mi transparencia había dejado bien en claro cuán emocionada estaba por ver por fin a mi viejo amigo y nada podía taparlo, ni siquiera mi rostro de frialdad.
Me volví a ver al espejo, recorriendo con una fugaz mirada mi ropa: no había cambiado en absoluto mi modo de vestir, y eso seguramente le agradaría. Casi podía verlo vestido con las mismas gorras al reverso y los jeans suelos que usaba cuando tenía diez años, también podía recordar su pelo, tapando la mayor parte de su frente. Sonreí instintivamente antes de bajar las escaleras con prisa y encontrarme debajo a la familia reunida alrededor de la mesa listos para el desayuno.
Bueno, parece que alguien está excesivamente contenta hoy. —canturreó Verónica, mi hermana de dos años menor que casi siempre estaba allí para molestarme.
Hija, no molestes a tu hermana la reprendió mamá con suavidad-. Todos estamos muy contentos de ver a Logan nuevamente.
Yo no. respondió ella tajante. No se si lo recuerdan, pero ese chico me hacía la vida imposible: odiaba verlo aquí todos los días.- recordó.
También a mí me deberías odiar entonces. acoté, alzando una ceja en su dirección.
Bueno, no dije que no lo hiciera. me guiñó el ojo mientras se servía una buena dosis de cereal.
Así era mi relación con mi hermana, y aún de esa manera, no la hubiese cambiado por nada del mundo. Era cierto que fastidiarla era una de las actividades más divertidas con las que ocupábamos nuestras tardes Logan y yo, pero en el fondo, sabía que ella no se molestaba con nosotros realmente, pues al rato Verónica ya volvía a tratarnos como siempre, sin miradas filosas ni insultos de por medio.
¿Y saben a qué hora llega exactamente? inquirió mi madre, mirando a papá por encima del hombro mientras preparaba unos waffles en la cocina.
Larry me dijo que estaría en el aeropuerto a la madrugada, así que supongo que debe de estar en camino. De todas formas viven justo en frente, no es como si nos perdiéramos su llegada...
Él y Larry Lerman, el padre de Logan, trabajaban juntos en una empresa de dentífricos. Mi padre era el gerente general y el de Logan ocupaba el puesto de presidente en la compañía. De hecho gracias a esa relación profesional entre ellos, nosotros, sus hijos, habíamos entablado amistad. Pero lejos de ser una amistad de tipo “debo hablar contigo, pues mi padre quiere un ascenso”, era una totalmente sincera y real, de esas que forjaban para jamás terminar.
Su ida (hacía ya cinco años, con destino a Londres) había finalizado con nuestra amistad “parcialmente”, pues a pesar de que estaba segura que en cuanto lo volviera a ver todo sería como antes, no habíamos tenido demasiado contacto desde entonces, y temía encontrarme con una persona que me viera como una ex-amiga solamente; tenía miedo de haber sido olvidada y de que cuando el regresara ya nada volviera a ser lo mismo.
Pero a medida que ese día se había acercado, mis miedos se habían disipado, pues ni ellos iban a arruinar nuestro reencuentro.
Mi madre colocó un grueso waffle en mi plato, rechinando los cubiertos contra éste por el movimiento brusco y luego, me observó con una sonrisa surcando por sus labios.
Personalmente, me encanta la idea de verlo todos los días por el barrio, era un muchacho excelente y un niño muy maduro y responsable. Recuerdo cuando venía a visitarte e iban juntos al parque a practicar... eso que practicaban.—me comentó mi madre, sin recordar la palabra exacta.
¿Skate? Hace tanto de eso que casi no lo recordaba.
Pero has vuelto a hacerlo después.
Si, es verdad, he vuelto a hacerlo con la pandilla algunas veces más. Pero nunca de la forma que la hacíamos con Logan. Ahora que recuerdo bien, ni bien el se fue del país, cerraron para siempre la pista en la que practicábamos a diario. No han vuelto a abrirla desde entonces.
Una verdadera lástima, era mi favorita.—Verónica se llevó una gran cucharada a la boca.
Tú nunca practicaste skate.—le espeté.
Bueno, no, nunca me gustaron esas cosas estúpidas, pero esa pista tenía dibujada una mandala en el centro. Mis gustos hacia ella eran meramente artísticos. — intentó sonar profesional, logrando una carcajada general en toda la mesa. —¿De qué se ríen? ¡Lo decía en serio!— su voz sonó como una queja, pero por la forma de su boca, se notaba que estaba reteniendo una carcajada.
El timbre sonó, arrancándome un gritito de júbilo mientras me levantaba de mi asiento —casi tropezando con la alfombra debajo de mis pies— y alcanzaba la puerta. La abrí con apuro.
La hermana de Logan estaba parada allí, con los brazos abiertos y su negro cabello perfectamente acomodado sobre su bello rostro. Su presencia había hecho que Logan me hiciera menos falta, pues había que considerar que era obvio su familiaridad: sus rasgos eran similares, tenían la misma mirada profunda y compartían los mimos chistes y lemas.
—¡Lindsay!—exclamé, echándome encima suyo para abrazarla. —¡Por dios, Lindsay! ¿Qué haces aquí?
Pues nada, solo vine a decirte que Logan acaba de llamar hace algunos minutos, está a algunas manzanas de aquí.—suspiró dramáticamente—¡Lo he extrañado tanto en este tiempo! Me ha contado que tiene noticias para darnos. —agregó, emocionada, y me tironeó del brazo, haciéndome caminar por la acera rodeada de flores.
Entonces, un lujoso y flamante BMW rojo sangre estacionó frente a la casa, provocando los “ohh” y “wow” de varias de las personas que pasaban por casualidad. Me quedé mirando boqui-abierta como la puerta se abría y de allí bajaba un hombre vestido con unos elegantes pantalones negros de pinza. No, un hombre no. Era Logan quien bajaba del lado del conductor. Pasmada, hice un paso hacia adelante, llevándome una mano al pecho, creyendo que ya nada podía sorprenderme luego de eso. Parecía todo un hombre adulto entubado en ese traje extremadamente formal y sus anteojos de sol que parecían sacado de El Guardaespaldas. No reconocí a mi amigo en cuanto lo vi, era una persona totalmente nueva. Pero debía reconocer que eso no hacía que mi emoción disminuyera, pues confiaba en que su cambio no afectaría mis planes sobre nuestra amistad.
Del otro lado del asfalto, Lisa (su madre) salió a su encuentro, saltando a sus brazos sin ningún pudor. Supe que ese chico seguía siendo el Logan de siempre cuando ví como rodeaba a su madre con sus brazos, casi sosteniendola con cariño. Luego también se acercó su padre, con quien se saludaron con unas palmadas (como todos los hombres cuando se ven) y luego por fín se acercó a su hermana Lindsay. 
 
Lindsay me apretó la mano antes de que el llegara a nuestro lugar. Pero la solté inmediatamente en cuanto noté que la puerta del lado del acompañante del BMW se abría, dejando ver unas largas y bronceadas piernas de mujer. 
 
La muchacha bajó, llevandose varias miradas sorpendidas por parte de la familia Lerman, pues no esperaban algo así. Volví a concentrarme en Logan y en su mirada perdida en la aquella desconocida para mí y unos segundos más tarde volvió su mirada a su hermana, a quien abrazo antes de que ella pudiera articular palabra. 
 
Uno de los defectos más fuertes de Lindsay era que jamás se podía quedar callada y terminaba metiendo la pata siempre. Por esa razón casi todos evitaban que abriera la boca en situación de riesgo, y se notaba a legüas que eso era lo que hacía su hermano. 
 
Te he extrañado, Lind.—susurró contra su pelo.
Así que esta es mi cuñada.—comenzó la morocha de piernas largas y bronceadas en dirección a Lindsay.—Bueno.... futura cuñada en realidad. —una risita escapó de sus labios. 
 
Debía admitirlo, parecía simpática y se notaba que no fingía para mantener las apariencias. 
 
Familia, ella es Constance D'Oliveyra, mi novia... —explicó Logan, con una sonrisa surcando sus labios y abrazandola por los hombros a la muchacha.
...Y futura esposa...—finalizó Constance.
Oh-mi-dios.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario