domingo, 15 de diciembre de 2013

Prólogo {El regreso}



"Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa."
—Proverbio Alemán 


Afuera llovía con fuerza y dentro, el clima era aún más intenso. La densidad y la pesadumbre que reinaba la habitación hacía las cosas más difíciles para el muchacho (un adulto ya) que se encontraba en la habitación sacando diversas pertenencias de los cajones para luego guardarlas en una valija. 
 
Una muchacha con espeso y largo cabello negro irrumpió la habitación, contorneando las caderas y canturreando a medida que se internaba cada vez más. La miró durante algunos segundos interminables y finalmente interrumpió el silencio que se cernía, con voz ronca:
¿Ya has hecho tus maletas? 
 
La muchacha asintió, echándose con pereza sobre la cama cubierta con edredones blancos. Sus tacos repiquetearon contra el suelo de madera.
Por supuesto. Sólo he dejado algunos vestidos afuera por si se me ocurría usarlos en la noche, pero esos tranquilamente puedo ponerlos en uno de los bolsos pequeños.
Había que admitir que Constance era un excelente partido. Debía admitir que esa chica tenía todo para enloquecer a un hombre. Era guapa, graciosa y tenía cierto encanto que la hacía ser bien acogida en cualquier lugar. No había nadie que le dijera que no a Constance, y eso había sido lo que le había gustado de ella desde un principio.
Al chico siempre le habían gustados las mujeres autosuficientes, independientes y seguras de sí mismas, y ella era eso y mucho más. Agregándole a eso una basta experiencia sobre la pasarela y siendo cara de revista, lo cierto es que Constance lo era todo
 
Logan, querido, ¿sucede algo?—preguntó la joven, levantándose y yendo en dirección a su pareja.
Le pasó los brazos con delicadeza por los hombros –a espaldas suyas— y empezó a hacerle masajes en aquella zona, dibujando círculos con sus finos dedos. 
 
La verdad es que estoy un poco tensionado. Mañana debemos partir y no estoy del todo seguro de querer hacerlo.-le confesó.
No deberías preocuparte por eso. Será bonito ir a América, solo viaje una vez allí y fue por trabajo. Además, volverás a casa. 
 
No quiso decírselo, pero ese era el verdadero problema.

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